El colectivo celebra su onceavo aniversario con el monumento al exilio que se inauguró en abril.

Endika Iriso

Una charla celebrada en 2013 sobre la memoria histórica fue la chispa que saltó para que un grupo de olitenses interesados en el tema se animasen a formar la asociación “Olite/Erriberri por la Memoria”. Desde la realización de un documental a la instalación de monumentos, colaboran por devolver la dignidad a quien le fue robada, desenmudecer el relato de quien fue silenciado y desempolvar los recuerdos del vecindario que sufrió el terror franquista. Si la historia fue escrita por los vencedores, ya es hora de arrebatarles la pluma.

Su principal objetivo es mantener el recuerdo y recuperar lo acontecido a raíz del golpe militar de 1936. “Por ahora, nuestra actividad se ciñe a ese periodo histórico, aunque también nos hemos posicionado en temas actuales como lo ocurrido con los jóvenes de Altsasu o la masacre de Gaza”, explica Itziar, la presidenta. “Diría que hay una ligazón entre la represión de entonces y algunas cosas que estamos viviendo ahora”, aclara. La asociación es también una de las 26 firmantes por el derribo del Monumento a los Caidos de Iruña.

Recogida de testimonios

Su primeriza actividad consistió en recopilar los testimonios directos de víctimas de la represión franquista: familiares de asesinados, viudas, hijos e hijas, personas exiliadas, rapadas, etc. “Para hacer las entrevistas contamos con un guion que nos facilitó la UPNA y después cogimos unos extractos para realizar un montaje de video” explica Vitori. 5 años más tarde, en noviembre de 2018, se publicaría en forma de documental bajo el título 1936 Testimonios de una represión, donde se pueden ver las declaraciones de 17 vecinos y vecinas del pueblo. El video está visible en Youtube con el mismo título.

“Uno de los problemas de la recogida de testimonios es que la gente que lo vivió se está yendo, por eso urgía entrevistarlos”, indican. De hecho, varias personas del documental han fallecido. Sin embargo, la actividad del grupo no se redujo a eso y desde su inicio han programado varias jornadas, homenajes, visitas, etc. “Tenemos varias fechas marcadas en el calendario, como el 14 de abril, Día de la República o el 27 de noviembre, que fue la saca de Olite, donde llevaron a matar a varios vecinos a la sierra del Perdón”, explica Consuelo. 14 vecinos de la localidad fueron llevados a matar aquella madrugada. En las exhumaciones de 1979 saldrían sus restos.

De la boda a la tragedia

Hay que decir que para nosotros el día clave no es tanto el de la República, sino el 1 de abril, fecha en la que se celebró en 1936 una boda civil en Olite, algo inusual para la época y de la que hay una foto donde aparecen muchas personas que, pocas semanas más tarde, sufrirían la represión”, relata Vitori. “Es un curioso retrato del antes y el después, de la alegría que transmite la boda y de lo que tuvieron que padecer luego”, detallan.

Desde la asociación aseguran que el reconocimiento es clave. “Hay que recalcar que lo que defendían las víctimas del franquismo era un gobierno elegido en las urnas democráticamente”. De la misma forma, cuentan como la Iglesia tuvo un papel fundamental en la represión olitense, con protagonismo especial de un obispo. También recalcan su carácter de clase: “Una de las principales razones de la represión fue que entonces estaba sobre la mesa el tema de la reforma agraria y las corralizas, lo que hizo que los ricos emprendiesen contra los trabajadores que más se hicieron notar en las demandan. Entonces había mucho socialista y sindicalista de la UGT”, narran.

“Repasando las actas desde el año 31 – aclara Itziar – hay varios temas que se repiten constantemente: la reforma agraria, el estatuto vasco-navarro, la iniciación de las casas baratas y la educación. Entonces había 3 escuelas en Olite y se pide la instalación de otras 4. Tristemente, muchos de aquellos avances se quedaron allí”.

Actividades

Actualmente alrededor de 100 personas formamos parte de la asociación, sin embargo, la actividad se sustenta sobre todo en algunas personas involucradas en la junta”, aclara Ángel.

Entre sus filas se encuentran muchos familiares de víctimas, ya que cabe recordar que en Olite hubo 51 personas asesinadas, una cifra muy significativa teniendo en cuenta que su población no llegaba a 3.000 habitantes. “En general, diría que cada cual conocía lo acontecido con su familia, pero gracias a la asociación pudimos conocer los testimonios de otra mucha gente”, explica Itziar. “Una de las cosas más satisfactorias ha sido ayudar a otras personas a indagar sobre sus familiares, enseñar a una persona la ficha de su abuelo en Gurs, por ejemplo”.

“En el año 2014 acudimos a una charla en Katakrak (Iruña) donde entablamos relación con Josu Chueca, historiador al que apreciamos mucho”, explican. “Tras aquello organizamos un viaje al campo de concentración de Gurs, llenando un autobús con miembros de la asociación”.

La placa

Para hacer honor a los asesinados de Olite, en abril de 2016 colocaron una placa en los porches del Ayuntamiento con sus nombres, en un acto al que acudieron también representantes del Gobierno de Navarra. “Es una reproducción de los nombres que se pueden ver en un panteón del cementerio. Quisimos así acercarlos al pueblo, que estuvieran presentes en la vida social”, indica Vitori. “Teníamos un poco de miedo por lo que pudiera pasar, pero todavía sigue intacta”, acepta Consuelo.

El rincón de la Memoria

Otro de los hitos en el recorrido de la asociación fue la inauguración en 2018 del “Rincón de la Memoria”, situado junto al Convento de los Franciscanos. “En este caso nos centramos en dar visibilidad a las mujeres, ya que muchas veces toma protagonismo la represión masculina y olvidamos a las que se quedaron aquí sacando la familia adelante, sufriendo la pobreza, viudas, rapadas, etc.”, exponen. La obra es una idea de la artista local Claudia Molina, donde se muestra la puerta de un hogar y los vestigios de una huida.

Las jornadas

Este año han organizado la novena edición de las jornadas de abril, que anteriormente se hacían en el cementerio y después se trasladaron al pueblo. Suele ser un fin de semana completo con actividades culturales.

La temática de esta edición se centró en el exilio. El viernes 12 se mostró la exposición de fotografías muy impactantes titulada “Caminos del exilio”, con la presencia de la comisaria Begoña Maceiras. El sábado se celebró la actividad central; la inauguración del Monumento al Exilio en el Rincón de la Memoria. Al acto, donde hubo un aurresku, una actuación de la cantautora Maite Mené y una ofrenda floral, acudieron también Begoña Maceiras y Josu Chueca. Allí se pudieron escuchar testimonios de personas exiliadas de la localidad. Tras el homenaje se celebró una comida con varios reconocimientos. Por último, el Ayuntamiento trajo la representación de la obra “Vencidos”. “Cabe destacar que en el Festival de teatro más de una vez se ha tocado esta temática, ya que la actual dirección está bastante involucrada con temáticas sociales”, aclara Ángel, actual concejal de Cultura en el Ayuntamiento.

En cuanto al apoyo del Consistorio, sus inquietudes han coincidido con el cambio municipal que se dio con la llegada de Agrupemos/Elkartu. Por poner un ejemplo, todos los símbolos franquistas de la localidad fueron retirados. “Mismamente, en el Gobierno de Navarra también hubo un cambio que se notó en estos temas”, admiten. “Aun así nos hemos tenido que encontrar con trabas”.

Cabe destacar que en Navarra la actividad memorialista es reseñable en muchos pueblos, aunque siempre hay quien reniega de ella. “Es inevitable pensar que los partidos de izquierda tienen más sensibilidad con este tema que los de la derecha, que tienden a ocultar. Yo que vine a vivir aquí hace 2 años, he podido ver la diferencia con otros ayuntamientos gobernados por la derecha”, explica Jesús. “Respecto a este tema, a pesar de que pueda haber algún choque de vez en cuando, diría que la relación entre las personas del pueblo de diferentes ideologías es buena”, opina Ángel. Si bien aceptan que los rencores han ido desapareciendo con el paso generacional, ya que las familias también cambian de sensibilidades, creen que todavía hay mucho desconocimiento y evasión. “Todo el mundo sabe que hubo campos de concentración en Alemania pero a mi generación, por ejemplo, no se nos enseñó que en España también los había”, acepta Jesús.

Itziar hace hincapié en el avance que supuso el libro Navarra. De la esperanza al terror (Altaffaylla) y recalca un trabajo pendiente de la asociación sería la redacción del libro Olite/Erriberri 1936, al igual que se hizo recientemente en Altsasu o se está haciendo en Milagro.