A Belén va un navarrico…

Para quienes anden hurgando en la historia tafallesa, sus publicaciones antiguas, sus escritores y músicos, no les resultará extraño encontrarse con la figura prolífica de José Menéndez. Para las nuevas generaciones de tafalleses ya es un desconocido, prueba de lo efímero que es nuestro paso por la vida, por muchas cosas que te hayas preocupado en hacer.

En cuatro días, uno ya es solo fosfato de calcio. Pero hay gente que deja rastro y es fácil traerla de nuevo a las mientes. En 1988, a sus 78 años, se marchó para el Limbo, y allí me he dirigido a saludarle.

-¿José Menéndez? -me dice el portero-querubín- Es el organista del Limbo. Es fácil localizarlo, siempre está tocando.

Al rato aparece José, repeinado y atildado como siempre, americana ajustada, camisa clara y cara de sorpresa…

-¡Jose Mari! ¿Qué haces aquí? ¿También te ha llegado a ti la última hora?

-Todavía no Don José, aunque no me queda mucho. Dentro de poco tendrá un barítono más en su coro celeste. He venido a entrevistarlo para La Voz de la Merindad.

2021-08-26T12:38:54+00:00

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