Las manos son la medida de sus emociones. Cuando quiere expresar sorpresa, le cuentas una buena noticia o su concursante favorito se equivoca en una respuesta, las levanta en paralelo y como un resorte.

A veces se alegra tres centímetros, otras se lleva un chasco de cinco y, con suerte, de vez en cuando tiene una alegría de medio metro. El resto del tiempo reposa las manos, dóciles, sobre el regazo. Surcadas de pecas y carreteras vasculares, esperan otro estímulo para salir disparadas.

Ahora los reflejos y la pericia de esos dedos están adormilados, pero hubo un tiempo en el que podían hacerlo todo. Partir la rama de canela, recoger fruta, hacer trenzas, dar puntadas, equilibrar su pequeño mundo.

2021-08-26T12:38:54+00:00

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Por |2022-01-18T12:49:40+00:0014/01/2022|Colaboraciones | Kolaborazioak, Miope|Sin comentarios

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