La bióloga tafallesa dedicada al diagnóstico genético del cáncer fue homenajeada en Tafalla por toda su trayectoria

En la historia de la ciencia, nombres como Sophie Germain, Augusta Ada Byron, Lise Meitner, Rosalind Franklin, Marie Curie o Margarita Salas destacan como figuras femeninas pioneras cuyos logros equiparan a los de genios como Albert Einstein, Galileo Galilei, Isaac Newton o Thomas Alva Edison. Sin embargo, la historia revela que estas mujeres enfrentaron considerables obstáculos en sus épocas, vinculados directamente a su género, por lo que su contribución a la ciencia es más especial y relevante si cabe que la de los propios hombres.

Acercándonos a nuestros tiempos, y a nuestra comarca, podemos encontrar que la ciencia no es solo cosa de hombres, sino que hay mujeres que han dado su vida por hacerse un hueco en este complicado mundo. La tafallesa María José Calasanz Abínzano es una de ellas, y el pasado viernes 8 de marzo, el Ayuntamiento de la ciudad del Zidakos le homenajeó, junto a otras dos vecinas más, como referente de la participación de las mujeres en el ámbito de la ciencia y la tecnología. “Su contribución ha sido fundamental para mejorar la vida de las personas y su trabajo ejemplar inspira a todas las mujeres a perseguir sus metas en estos campos”, manifestaba el concejal Karlos Montoya durante el acto de reconocimiento.

María José es licenciada y doctora en Biología por la Universidad de Navarra, aunque su camino en la vida podía haber sido otro ya que se sentía artista y llegó a estar admitida en la prestigiosa escuela Massana de Bellas Artes, pero en su casa consideraron que “si me iba a estudiar a Barcelona, me convertiría en víctima de la bohemia”. Así que estudió biología, “por descarte” lamentando que entonces no existía la opción de hacer Bioquímica. “Tuve que estudiar las plantas, animales y rocas antes de centrarme en lo que verdaderamente me interesaba, la genética”.

Marcadores contra la leucemia

A pesar de estos comienzos, María José está considerada una de las autoridades más relevantes a nivel nacional e internacional en el diagnóstico genético del cáncer, con especial foco en las leucemias.

maría josé calasanz, bióloga, estudia la leucemia en el laboratorio

Desde que finalizó sus estudios en 1988 hasta la actualidad ha compaginado la actividad docente e investigadora con la dirección del Servicio de Análisis Genéticos en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Navarra, y actualmente en CIMA LAB Diagnostics, como directora del área de genómica y codirectora científica.

“El diagnóstico genético aporta una información muy valiosa para el manejo clínico de los pacientes a la hora de decidir el tratamiento. Es decir, si tienes un marcador en concreto y no otro, puede ser asociado a pronóstico favorable o desfavorable, y de esta forma se pueden pautar tratamientos personalizados. Es lo que hoy en día denominamos medicina personalizada”, detalla la bióloga.

Durante sus 36 años de actividad, ha realizado del orden de 110.000 análisis genéticos solicitados por más de 40 hospitales públicos y privados, tanto estatales como internacionales. “Últimamente trabajamos mucho con hospitales latinoamericanos. Todas las semanas recibimos muestras procedentes de Paraguay, Chile o Perú”, detalla. “El ser humano tiene 22.000 genes; nosotros estudiamos los relacionados con el cáncer, que son más o menos unos 400 o 450. Los avances tecnológicos de los últimos años han supuesto un gran salto en la detección y diagnóstico de enfermedades. Para hacernos a la idea, en mis inicios, en los años 80, la supervivencia de los niños y niñas diagnosticados con leucemia linfoblástica (leucemia aguda), una de las más agresivas, rondaba el 40%. Hoy en día la supervivencia supera el 90%. Si te llega una muestra con leucemia aguda y le ves un marcador de muy buen pronóstico, no le sobre-trates, no hace falta. Tan malo es sobre tratar como infra”, aclara.

Celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora 2024 en Tafalla. Lectura de la Declaración Institucional; reconocimiento a Julia Jaurrieta Osés, Uxua Zabalza Osés y María José Calasanz Abínzano; y manifestación feminista ruidosa por las calles del centro de Tafalla.

Durante estas casi cuatro décadas de trayectoria también ha realizado más de 200 publicaciones en revistas internacionales, más de 400 comunicaciones en congresos nacionales e internacionales, y ha impartido más de 250 conferencias científicas. Además, el Gobierno de Navarra le concedió en 2020 la Cruz de Carlos III el Noble “por haber estado siempre implicada en que su actividad se extienda a toda la población navarra, tanto mediante la formación de especialistas y alumnado, como en la colaboración en los diagnósticos de leucemia con los servicios de Hematología, Oncología y Anatomía Patológica del Complejo Hospitalario de Navarra”.

La mujer y la ciencia

Cada año por el 8 de marzo, el Ayuntamiento de Tafalla reconoce a aquellas mujeres que por un motivo u otro, han sido referentes en el avance social al romper estereotipos de género en Tafalla. Este 2024, junto a Julia Jaurrieta (como impulsora de la creación y consolidación de la actual Escuela de Música de Tafalla ) y Uxua Zabalza (como representante de las mujeres que en el ámbito del deporte) María José fue una de esas personas homenajeadas como referente de la participación de las mujeres en el ámbito de la ciencia y la tecnología.

“Aprovecho este tiempo para lanzar un mensaje de apoyo a las mujeres, para que vean a la ciencia y la educación como forma de transformar un país, y en las que ellas pueden, y deben, ser protagonistas. Y a algo en lo que creo profundamente: el trabajo en equipo. Las nuevas generaciones, no solo de mujeres, deben tener claro que sin ciencia ni educación, no hay futuro. Y con un espíritu de colaboración, el progreso será mucho mayor”, sostenía la bióloga durante el acto de reconocimiento.