Dicen los asiáticos que la planta del bambú es sagrada. Dicen que es capaz de sobrevivir a cualquier tipo de inclemencia, que es indestructible. Al bambú le cuesta crecer. Pueden pasar siete años desde que se planta hasta que empieza a florecer.

El bambú es paciente, se toma su tiempo. Pero, una vez que arraiga, no hay nada que lo pueda destruir. Sus raíces no solamente sirven para mantenerlo firme, además aportan solidez al suelo sobre el que se asientan. Los bambúes se ayudan unos a otros de forma desinteresada para hacer más fuerte al grupo.

2021-08-26T12:38:54+00:00

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