Cuando Gutenberg diseñó la imprenta moderna de tipos móviles, hacia el año 1450, la primera consecuencia que provocó fue el final del monopolio de la información que hasta entonces tenía la Iglesia Católica.

Los monjes copistas, hasta ese momento los únicos difusores oficiales del conocimiento, se verían superados por una creación que permitía a cualquiera plasmar el saber en papel sin depender de autoridad alguna. El hecho fue revolucionario. Tal y como expone Luis Zueco en su novela El mercader de libros, “la Edad Media no concluyó con el asedio de un castillo, ni con una carga de caballería, ni viajando a los confines del mundo.

2021-08-26T12:38:54+00:00

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